Una isla con historia

Menorca, tierra de vinos.

Orígenes del vino y el viñedo en Menorca*

El viñedo se cultivó en Menorca durante el imperio romano y se mantuvo incluso entre los musulmanes. Su época de esplendor llegó en el siglo XVII. Los numerosos lugares conocidos como “vid” que se encuentran por toda la isla son el recuerdo del cultivo legendario.

En este sentido, Menorca dispuso de una producción de vino muy importante durante más de un siglo. A partir de la conquista inglesa (1708), el estímulo de una población al alza, que casi se duplicó en cien años, la presencia de las tropas británicas y las frecuentes estancias de los marineros de la armada británica estimularon un crecimiento notable del viñedo.

En aquella época, el cultivo de la viña se extendía por toda la isla, pero se expedía desde el puerto de Mahón por su situación estratégica desde el punto de vista militar y comercial.

Aún hoy otros productos agroalimentarios que se elaboran en distintos puntos de la isla llevan asociada la mención de Mahón, como es el caso del queso Mahón – Menorca.

La producción de vino creció de forma importante hasta la década de 1760, en la que se estabilizó. Se ha estimado que esta producción pasó de 1.900.000 litros en los años 1730-1749 a 2.910.000 litros entre 1760-1809, lo que implica que aumentó el 54%.

En el cambio de siglo las plantaciones de viñedo siguieron creciendo, y llegaron al punto más alto entre los años 1810 y 1814. La extensión cultivada de viñedo se situó en 1.300 hectáreas. Por todo ello, puede decirse que en aquella época el vino de Menorca fue muy apreciado por su calidad.

En la prensa local, podemos constatar que los anuncios de vino de la isla experimentaron un boom entre 1884 y 1898. En esta época también surgen anuncios de vino de marca, algunos de ellos reproducidos en aquellas páginas, que demuestran la vitalidad del sector.

Por diferentes causas —entre las que destacan las enfermedades fúngicas como el oidio y la plaga de la filoxera que afectó a toda Europa—, hubo un retroceso en la producción del vino isleño. La estocada final de su progresivo abandono vino provocada por el estallido de la Guerra Civil Española ya partir de entonces, la producción de vino se vio reducida al consumo particular.

A partir de 1980 se manifestaron diversas iniciativas para potenciar su cultivo, puesto que la tradición vitivinícola nunca dejó de existir en la isla. Unas se movieron dentro de los parámetros de la producción tradicional, aprovechando las tierras de viñedo que habían quedado abandonadas; otras fueron nuevas plantaciones que se establecieron con plantas injertadas de variedades nobles francesas y españolas, ya implantadas en el resto de las Islas Baleares y que procedían de viveros certificados. Poco tiempo después, a principios de la década de los noventa, se estableció la primera bodega moderna.

La evolución fue lenta hasta el año 2000, pero a partir de esa fecha experimentó una reactivación importante. Los últimos datos según datos de la Asociación de Productores de Vinos de Menorca, las bodegas declararon en 2025 un total de 2.394 hectolitros de vino bajo la Indicación Geográfica Protegida Illa de Menorca, lo que supone un incremento del 27 por ciento respecto a la añada anterior, en la que se alcanzaron los 1.882 hectolitros. La producción de vino blanco sigue siendo mayoritaria, representando el 49 por ciento del total, seguida del vino tinto (26 por ciento) y del rosado (25 por ciento).

Cabe recordar que no todo el vino elaborado en Menorca se acoge a la IGP. Existen dos categorías adicionales: los vinos amparados por la IGP Illes Balears y los vinos sin denominación geográfica de calidad (lo que antiguamente se denominaba vino de mesa). Sumando las tres categorías, la producción total asciende a 2.794 hectolitros, lo que representa un incremento del 23,7 por ciento respecto a 2024 y sitúa esta añada como la de mayor volumen desde la recuperación del cultivo de la viña hace casi treinta años.

Actualmente, Menorca cuenta con 175 hectáreas de viñedo inscritas en el registro de plantaciones, frente a las 154 hectáreas del año anterior.

La Asociación está formada por doce bodegas, además de una finca que ya cultiva viña aunque todavía no produce vino. Son: Bodegas Binifadet, Sa Cudia, Celler Solano, Vinyes Binitord, Hort Sant Patrici, Sa Marjaleta, Bodegas Torralbenc Vell, Sa Bodega de Son Cremat, Torralba Agrícola, Domaine Santa Catalina, Morvedra y Al Parico.

*Información extraída del IQUA

las bodegas de la asociación